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martes, 8 de noviembre de 2011

Estado del Bienestar y Declaración Universal de los Derechos Humanos

Jorge Ramos

Creo que quizás hemos confundido conceptos y realidades. El derecho a un puesto digno de trabajo, a una educación y a una sanidad, así como a una pensión digna son considerados habitualmente como definitorios de un estado del bienestar, pero ¿estamos hablando de ese concepto realmente como algo que dependa de una u otra opción política, de uno u otro país, de uno u otro gobierno?

Pienso, creo y afirmo que no, claro que, evidentemente, solo es mi opinión ¿no es así? Quizás lo que ocurre es que estamos en un cambio de era, según expresó brillantemente en un formidable artículo de opinión publicado por el diario El País el pasado jueves el comentarista Paul Kennedy quien formulaba el siguiente planteamiento: “La disminución del peso del dólar, la desintegración de los sueños europeos, la carrera armamentística en Asia y la parálisis de la ONU son indicadores de cambio que anuncian que hemos cruzado una línea divisoria histórica y estamos en una nueva era”

Creo que, durante ya demasiados años, hemos estado confundiendo “el estado del bienestar” con el “estado del todo vale”, el estado del aquí no paga nadie y podemos endeudarnos todo lo que queramos porque no pasa nada, y además debemos seguir consumiendo convulsivamente para mantener el crecimiento económico, algo así como una pescadilla que se muerde la cola, más gasto, más deuda, más consumismo hasta que llegó la crisis y mandó parar. Pensábamos que deberíamos seguir siempre y sin prudencia mejorando de coche, mejorando de vivienda, mejorando de vacaciones, pensamientos realmente legítimos, pero basados solo en un consumismo desenfrenado y en una carrera hacia ninguna parte. Además me pregunto ¿tanta mejora de nivel de vida, de ostentación en muchos casos y tanta reivindicación de mayor sueldo con menos horas de trabajo puede ser realmente un estado de bienestar cuando hay 5 millones de españoles que ni siquiera pueden acceder al primero de los cuatro derechos mencionados, un puesto de trabajo? ¿es que no nos damos cuenta de que esos cuatro derechos están ya garantizados o deben estarlo desde el mismo momento de nuestro nacimiento, por la Declaración Universal de los Derechos Humanos?

Deberíamos recordar que estos derechos inalienables al Ser Humano , contemplados todos en la Declaración Universal, no pueden ni deben ser moneda de canje en campañas electorales y que ningún Gobierno de ningún color político, de ningún país, puede arrogarse para sí el protagonismo de usar estos derechos como argumento electoral de partido político, porque son derechos inalienables que ya tenemos desde que nacemos como Seres Humanos. Demos un rápido vistazo. Veamos, en el Artículo 22 lo que dice dicha Declaración Universal “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, (…)”. En el artículo 23 se expresa muy claramente el derecho al trabajo, a la libre elección del trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social” Hemos visto hasta ahora solo dos artículos, son parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y por tanto no sometidos a criterios de crisis o de posturas de partido político.

Pero sigamos un poco, y veremos que en el artículo 25 se afirma el derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales”. En el artículo 26 se expresa taxativamente que todos tenemos derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos. Y por último en el artículo 30 se afirma que “nada en esta Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración”.

Solo se me ocurre una conclusión, estamos confundiendo conceptos en los debates sobre el estado del bienestar, porque en realidad estamos hablando de derechos humanos y no pueden ser objeto de ningún comercio político.
 

miércoles, 26 de octubre de 2011

¿Hemos despertado ya del sueño del estado del bienestar?


¿Hemos despertado del sueño del estado del bienestar?PDF Imprimir E-mail
     
Jorge Ramos
Hemos estado viviendo durante muchos años en toda Europa en un supuestamente existente “Estado del Bienestar”, un sueño del que abruptamente nos hemos despertado cuando hace cuatro años explotó la crisis actual que nos devolvió a la realidad. Habíamos estado viviendo un sueño en el que creíamos que personal, familiar, empresarial y estatalmente podíamos endeudarnos y gastar sin límite porque todo estaba bien y no pasaba nada. No ocurría nada si cada año gastábamos en nuevo coche, en una nueva vivienda, en mejores vacaciones, en construir más y más casas que en un gran porcentaje solo servían para la especulación, porque realmente nuestra población no aumentaba en la misma proporción que crecía nuestro parque de viviendas y estábamos inflando una burbuja, seguíamos inflando burbujas en el sector del automóvil, en los créditos personales, en las hipotecas, y…de pronto, sonó el despertador. Hemos intentado apagar el despertados y volver a dormirnos y recuperar el mismo sueño, pero no podemos.
Y…¿ahora qué? Pues ahora debemos despertar y ponernos a trabajar mirando la realidad cara a cara, afrontando el problema en toda su crudeza, y podemos resolver el problema, claro que podemos, pero debemos decidirnos. El déficit del Estado y la deuda pública ahogan las tesorerías de todas las Administraciones, las Comunidades autónomas y los Ayuntamientos ya no tienen para financiar sus gastos y dejan de pagar sus facturas, unas facturas que, al no pagarse, ahogan las economías de esas empresas que esperan en vano recibir el dinero por el trabajo ejecutado y esas mismas empresas dejan de pagar a sus trabajadores y estos van al paro, dejando de cotizar a Hacienda y a la Seguridad Social y acrecentando así más todavía el déficit del Estado, y además comienzan a recibir el legítimo subsidio de desempleo que al salir de las arcas del Estado dispara más todavía el déficit.
¿Podemos seguir así indefinidamente? No creo que haya alguien que en estos momentos siga pensando que sí. Nuestros políticos discuten estos días sobre si unas y otras medidas pueden suponer la pérdida de ese Estado del Bienestar. Bueno, pues hay casi cinco millones de ciudadanos y ciudadanas españoles que pueden considerar hiriente esta polémica porque están en paro y no temen perder ese Estado del Bienestar porque ya lo han perdido y solo buscan ejercer su legítimo derecho constitucional a un trabajo digno.

martes, 11 de octubre de 2011

Reforma de la ley de morosidad para obligar al sector público a pagar a tiempo

El diario económico Expansión analiza hoy con mucho detalle y precisa las soluciones principales para terminar con la lacra de la morosidad en el pago de las facturas de las Administraciones públicas españolas a las micropymes, pymes, empresas y autónomos españoles. Así, expansión cifra en 370.000 empresas las que han visto agravar la crisis por no haber cobrado ó haber cobrado con excesivo retraso las facturas que debían cobrar como proveedores de Ayuntamientos, Gobiernos Autonómicos y Gobierno Central. Para leer el artículo de Expansión, acceder a la web del diario por medio del vínculo ....

http://www.expansion.com/2011/10/10/economia/1318281131.html?a=PEU1ab6bbbfe1ef3733c41b7a7877521e27&t=1318316655